En el mercado hay modelos que están bien, pero seguro que no encontramos uno tan único y especial.
Rompiendo los esquemas de la mayoría de los moteros de nuestro país,
Fernando pasó de comprarse el último modelo R para convertir una antigua
GSX-R 1100 del 93 en una auténtica bala, con nada que envidiar a los
últimos modelos presentados, sino todo lo contrario. Además, si estáis
un poco enterados de lo que puede costar la mayoría de los elementos de
esta preparación, os podéis hacer una pequeña idea del presupuesto
invertido y de lo claras que tiene las ideas Fernando, ya que, si no
tiene un par de los últimos modelos R en el garaje, es porque valora lo
auténtico. Esto sí que es pasión y amor por un modelo.
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